Tras dos años de lucha por la justicia, el gobierno provisional anunció su decisión archivar los casos penales masivos pendientes y arbitrarios que afectaban a más de 48.000 personas trabajadoras. «Se trata de una gran victoria para las personas trabajadoras de Bangladés, para los sindicatos de todo el mundo y para la solidaridad internacional», según Kalpona Akter, líder sindical de Bangladés. «Demuestra la fuerza de los trabajadores y trabajadoras, de la organización y del trabajo de solidaridad internacional».
Las demandas se presentaron con el fin de frenar las protestas que surgieron tras el anuncio de un nuevo salario mínimo para el sector. El fallido proceso de fijación de salarios dio lugar a un resultado muy por debajo de las demandas sindicales de 23.000 taka (161,67 euros) y provocó protestas en todo el país, que fueron reprimidas con una violencia y una represión sin precedentes. 4 personas trabajadoras perdieron la vida, decenas resultaron gravemente heridas y más de 130 personas fueron detenidas.
La presentación de denuncias penales masivas, en gran parte infundadas, era un método de represión habitual en el manual del régimen de Hasina. Ya se había producido una situación similar en 2016 y 2018. Los propietarios de las fábricas presentaban una única denuncia penal que implicaba a miles de personas trabajadoras sin tener que aportar ninguna prueba ni detalle. En la práctica, esta táctica supone la criminalización masiva de los trabajadores y trabajadoras. La intimidación tiene un efecto disuasorio sobre cualquier forma de organización en el sector. A pesar de las advertencias de los sindicatos y las ONG de que la historia se repetiría, las marcas internacionales no hicieron absolutamente nada para apoyar las reivindicaciones de las personas trabajadoras y protegerlas contra esta severa represión.
La Campaña Ropa Limpia, Worker Rights Consortium y Solidarity Center identificaron más de 40 marcas vinculadas a proveedores que presentaban denuncias penales masivas falsas, con acusaciones infundadas que iban desde vandalismo hasta agresión o incluso asesinato. Tras una campaña pública internacional de presión y divulgación constante de las marcas, la presión interna de los sindicatos del comercio minorista y las acciones callejeras en las principales ciudades que movilizaron a más de un centenar de personas, se retiraron 10 casos, lo que liberó a más de 10.000 personas. La campaña generó interés en medios como The Guardian, Al Jazeera, DW y Le Monde, y llegó a millones de personas en Internet. Mientras los activistas celebraban una gran manifestación bajo el lema «Wages Not Warrants» (Salarios, no órdenes de detención) frente a las tiendas insignia de Londres, un breve documental con entrevistas a expertos en materia laboral, personas que trabajan en el sector de la confección y líderes sindicales obtuvo una gran repercusión en las redes sociales, con casi un millón de visitas y la movilización de más de 3 500 simpatizantes que enviaron correos electrónicos a Zara y H&M, las marcas más vinculadas a la represión, para instarlas a presionar a sus proveedores a tomar medidas.
Tras la caída del régimen de Hasina, los sindicatos de Bangladés pertenecientes a la red CCC pudieron ejercer presión sobre el gobierno interino para que restableciera las libertades sindicales en el sector, lo que condujo a la decisión final de emitir un decreto ejecutivo para retirar todos los casos pendientes.
«El enorme esfuerzo de las personas trabajadoras, sindicalistas, abogados y activistas da hoy sus frutos», ha afirmado Anne Bienias, de Clean Clothes Campaign. «Tras casi dos años de lucha, 48.000 personas trabajadoras y sus familias pueden respirar aliviadas sabiendo que no serán procesadas por ejercer su derecho legal a protestar».
Sindicatos y entidades socias de la Red internacional Campaña Ropa Limpia continúan colaborando con el gobierno provisional. Actualmente, se está llevando a cabo una reforma muy necesaria de la legislación laboral, que incluye disposiciones sobre el derecho de sindicación y el derecho de huelga, así como varias disposiciones sobre la mejora del mecanismo de fijación de salarios. Mediante la aplicación de estas reformas y la implementación de prácticas de precios justos y compras responsables por parte de las marcas internacionales, podemos romper el ciclo interminable de salarios de pobreza, seguido de represión y malestar entre las personas trabajadoras, y mirar hacia un futuro más prometedor para la industria de la moda en Bangladés.




