No renovar el Acuerdo de Pakistan pone en riesgo a miles de personas que trabajan en el sector textil

09/febrero/2026 | Acuerdo Internacional, Noticias

El 3 de febrero de 2026, el Acuerdo Internacional para la Salud y la Seguridad en la Industria Textil y de la Confección anunció la lista de empresas firmantes del renovado Acuerdo de Pakistán, en vigor desde el 1 de enero de 2026. Las federaciones sindicales internacionales y las marcas acordaron renovar su compromiso con el Acuerdo de Pakistán en su forma actual, por un periodo de un año (hasta el 31 de diciembre de 2026) y con renovación automática por otros tres años. Como organización firmante en calidad de testigo del Acuerdo, la Campaña Ropa Limpia (CCC) celebra la alta tasa de adhesión, al tiempo que insta a aquellas marcas que aún dudan a renovar su compromiso lo antes posible, como la española El Corte Inglés, que a pesar de haber firmado el primer acuerdo de Pakistán, todavía no ha adherido su firma a su renovación.

Hasta el momento, más de 100 de las 143 marcas que firmaron el primer Acuerdo de Pakistán ya lo han vuelto a firmar, y se espera que más lo hagan próximamente. Dos empresas que todavía no han renovado su compromiso son LPP, de Polonia (una de las marcas vinculadas al desastre del Rana Plaza en 2013), y Hugo Boss, de Alemania. Los datos comerciales disponibles públicamente muestran que LPP tiene una presencia importante en Pakistán, con más de 100 proveedores. Hugo Boss declara trabajar con ocho fábricas de nivel 1 en Pakistán, según su lista pública de proveedores. Muchas de estas fábricas han sido objeto de inspecciones iniciales de seguridad por parte de ingenieros independientes del Acuerdo en Pakistán, que han detectado cientos de riesgos graves para la vida que requieren medidas urgentes y con plazos definidos.

Imágenes de una fábrica proveedora de Hugo Boss

En muchas de esas fábricas, la corrección de los riesgos detectados se encuentra todavía en su fase inicial. Por ejemplo, en un proveedor de LPP se encontraron numerosas puertas con cerradura, lo que ponía a las personas trabajadoras en riesgo inmediato de quedar atrapadas dentro del edificio en caso de emergencia. En otro proveedor de Hugo Boss también se detectaron puertas con cerradura y materiales almacenados bloqueando las vías de evacuación. Los Planes de Acción Correctiva públicos indican que estas cuestiones aún deben resolverse. LPP y Hugo Boss deben garantizar que los riesgos identificados se remedien y que sus proveedores puedan asumir los costes necesarios para hacerlo.

Nasir Mansoor, de la National Trade Union Federation en Pakistán, advierte de que «al no renovar su compromiso con el Acuerdo de Pakistán dentro del plazo previsto, las marcas están rechazando conscientemente participar en la corrección necesaria para garantizar condiciones de trabajo seguras a las personas que confeccionan su ropa». En su opinión, en el mejor de los casos las personas que trabajan en estas fábricas tendrán la suerte de que otra marca firmante del Acuerdo continúe produciendo allí y la fábrica siga cubierta. No obstante, esto está aún por confirmarse, a la espera de la publicación de nuevos datos sobre proveedores. En el peor de los escenarios, añade, las personas trabajadoras perderían por completo la protección del Acuerdo y las marcas volverían a recurrir a códigos de conducta corporativos y a sistemas voluntarios de auditoría cuya falta de fiabilidad ya ha quedado demostrada.

Lamentablemente, algunas grandes marcas siguen confiando en estas alternativas más débiles. Ikea, Decathlon y Wrangler han sido objeto de una campaña pública en curso por parte de la CCC por negarse a comprometerse con el mecanismo vinculante del Acuerdo. Además de esta campaña, la CCC hace un llamamiento a consumidores, ciudadanía y activistas en los países donde se venden productos de LPP y Hugo Boss para que ejerzan presión y exijan la renovación de su compromiso.

En la misma línea, Ineke Zeldenrust, de la CCC, señala que «preocupa profundamente que algunas marcas puedan estar abandonando el Acuerdo, eludiendo así la responsabilidad y el compromiso de ofrecer condiciones comerciales que hagan viable la corrección, tal como exige el propio Acuerdo». A su juicio, se trata de «la peor forma de huir y dejar atrás», ya que estas marcas han identificado los riesgos pero se niegan a prevenirlos, mitigarlos y repararlos a través de un proceso fiable y probado de diligencia debida en materia de derechos humanos como el que ofrece el Acuerdo. «No estamos hablando de marcas pequeñas con solo unas pocas fábricas: esto puede afectar potencialmente a decenas de miles de personas trabajadoras», concluye.

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