Por fin, tras casi cinco años de campaña y reivindicación, el trabajador migrante al que un importante proveedor de Nike acusó falsamente de delitos penales por liderar la oposición a sus prácticas laborales abusivas ha recibido finalmente una indemnización justa. Esta victoria sobre el proveedor, Hong Seng Knitting (que obligó a 3300 empleados a renunciar a los salarios legalmente establecidos) y sobre Nike (que negó durante años que se hubieran producido las infracciones) confirma que las empresas son responsables de los abusos que se cometen en sus cadenas de suministro. Este resultado es una prueba del poder de la presión colectiva, desde la movilización masiva de estudiantes en los campus de todo Estados Unidos y de sindicatos y grupos activistas de todo el mundo, hasta la perseverancia de las personas que trabajaban en Hong Seng Knitting.
En abril de 2020, entre los cierres por la pandemia de COVID-19, 3300 personas que trabajaban en la fábrica de Hong Seng Knitting en Tailandia fueron engañadas y coaccionadas para renunciar a los salarios que les correspondían legalmente. Cuando una de ellas, Kyaw San Oo, animó a otras a oponer resistencia, la fábrica tomó represalias contra él presentando una denuncia penal. Dado que él y su esposa (que también trabajaba en la fábrica) eran personas migrantes vulnerables que podían detenidas injustamente y encarceladas por tiempo indefinido, se vieron obligadas a huir del país con su hijo pequeño. Hong Seng Knitting publicó entonces la denuncia penal en la página de Facebook de la fábrica y amenazó con que cualquier otra persona que se pronunciara en contra del robo de los salarios sería procesada.
Una investigación realizada por el Consorcio de Derechos Laborales (Worker Rights Consortium, WRC) reveló esta coacción, intimidación y abuso. Sin embargo, en lugar de garantizar que se proporcionara una solución al personal afectado, Nike encargó una serie de investigaciones a organizaciones financiadas por la empresa que paralizaron la resolución del caso. En concreto, la Asociación de Trabajo Justo (Fair Labor Association, FLA) intervino para investigar el caso en la cadena de suministro de uno de sus miembros fundadores. Las conclusiones de la investigación de la FLA (detalladas en un informe de Partners for Dignity and Rights) fueron ampliamente rechazadas por el movimiento sindical, incluyendo activistas estudiantiles. El informe buscaba justificar los cargos penales contra Kyaw San Oo por publicar en las redes sociales y concluía, de forma absurda, que los trabajadores y trabajadoras de Hong Seng renunciaron voluntariamente a sus salarios, a pesar de que señalaba la intimidación constante que se producía en el lugar de trabajo. Tanto la Clean Clothes Campaign como Partners for Dignity and Rights han criticado anteriormente a la FLA y su estructura de múltiples partes interesadas por ocultar la complicidad de la FLA con los abusos de las empresas.
Bajo una presión global sostenida, Nike modificó su postura. Aunque las personas trabajadoras no obtuvieron una compensación completa (recuperaron sus horas de permiso pero no el salario íntegro con intereses), la presión hizo que Nike reconociera que las recomendaciones de la FLA eran demasiado bajas y pagó a su personal casi el doble de lo que recomendaba la FLA, una cifra más cercana a la calculada originalmente por el WRC. Kyaw San Oo y su esposa recibieron también 42 000 dólares en reconocimiento por los daños sufridos, 23 veces la mísera cantidad recomendada por la FLA. Este aumento convierte su indemnización en una de las mayores cantidades jamás pagadas a un líder sindical que fue víctima de represalias durante una lucha por los derechos laborales en la industria textil y de la confección mundial. Aunque no se puede asignar un valor real a los daños que supone tener que huir en plena pandemia mundial a un país de origen devastado por la guerra, este pago aumenta el riesgo para las marcas que ignoran los derechos humanos de las personas trabajadoras migrantes y el derecho a organizarse en sus cadenas de suministro.
La presión interna dentro de la FLA por su defensa de la conducta de Hong Seng dio el empujón final a esta resolución. La negativa de un miembro del consejo sindical de la FLA a aceptar la defensa de dicha organización de los cargos penales contra él fue fundamental para obligar a Nike y Hong Seng a aumentar significativamente la indemnización al líder, Kyaw San Oo. Nazma Akter, del sindicato Sommilito Garment Sramik Federation de Bangladesh, dimitió de su cargo en la junta directiva de la FLA tras meses de protestas dentro de la organización, en respuesta al informe defectuoso de la FLA sobre el caso y a su incapacidad para garantizar que los trabajadores y trabajadoras recibieran una reparación completa. La postura de principios de Akter fue crucial para garantizar la justicia para Kyaw San Oo. A pesar de ello, la FLA parece seguir respaldando su investigación defectuosa e, incluso en su anuncio del pago a Kyaw San Oo, la FLA parece más preocupada por defender su reputación que por los daños causados a las personas trabajadoras.
Tras años de campaña por parte de estudiantes de universidades de todo Estados Unidos, liderada por Students for International Labor Solidarity (Estudiantes por la Solidaridad Laboral Internacional); la defensa por parte de sindicatos y ONGs de todo el mundo, como Clean Clothes Campaign y Partners for Dignity and Rights; y la postura de Nazma Akter dentro de la FLA, finalmente se ha hecho justicia. Además de la indemnización para Kyaw San Oo, todas las personas a las que se les robó el salario de Hong Seng Knitting han recibido una indemnización significativa.
Aunque Nike ha tomado medidas significativas en este caso en Tailandia, en la vecina Camboya, a quienes también se les estafaron los pagos que les correspondían cuando su fábrica cerró repentinamente en 2020, siguen sin obtener justicia, ni siquiera el reconocimiento por parte de Nike de que la marca es responsable de su destino. Sin embargo, Nike sigue figurando públicamente como empresa acreditada por la FLA. La campaña internacional de los activistas por los derechos laborales, junto con el personal de la fábrica Violet Apparel, continuará como parte de la coalición Pay Your Workers, que aboga por que las marcas creen un fondo para garantizar que las personas trabajadoras reciban los pagos que se les deben en caso de cierre de la fábrica.
En esta época de creciente impunidad corporativa, celebramos el hecho de que cuando las personas trabajadoras y las personas defensoras de los derechos laborales se unen más allá de las fronteras, podemos superar incluso la resistencia más arraigada de las marcas y los proveedores globales. Seguiremos luchando para que las marcas rindan cuentas.
Para más información sobre el caso, véase:
- Investigación realizada por el Worker Rights Consortium Assessment (2021)
- Lectura larga realizada por la Worker-driven Social Responsibility Network y la Clean Clothes Campaign(2024)
- Informe de Partners for Dignity and Rights (2025)
- Carta de Kyaw San Oo antes de recibir una importante indemnización (2025)
- Carta del personal laboral de Violet Apparel (2025)




