Discriminación de género y casta en la base de la explotación de las trabajadoras del calzado de cuero en la India

22/diciembre/2016 | Noticias

La mayoría de las marcas que comercializan calzado de cuero importan en mayor o menor medida de la India. Es el caso de marcas como Clarks, Zara, Geox, Diesel, Kickers, Timberland, Calvin Klein, Massimo Dutti, Camper y H&M entre muchas otras. Cambia Tus Zapatos estudió las medidas de debida diligencia de algunas de estas empresas con respecto a sus cadenas de suministro de cuero y calzado. Concluyó que algunas marcas desconocen qué curtidurías producen el cuero para su calzado y no son capaces de detectar a los grupos más vulnerables, como las personas que trabajan desde su domicilio, para darles la protección adecuada.

Sin embargo las vulneraciones de derechos laborales siguen siendo un fenómeno generalizado en la industria del cuero y del calzado india, según indica el informe ‘Se dejan la piel’ y su ficha técnica. Entre las vulneraciones más destacadas se encuentran numerosos casos de exclusión de las prestaciones de la Seguridad Social, salarios muy por debajo de un salario digno aunque con un gran volumen de horas extraordinarias o de horas trabajadas con el sistema de salario a destajo, y falta de protección y formación sobre los riesgos para la salud y la seguridad en el trabajo. «Trabajamos con cuero y, tanto el olor que desprenden las pieles, como los adhesivos que utilizamos para unir las piezas del zapato, así como otros materiales utilizados en el proceso de fabricación del calzado, en ocasiones, nos producen mareos… no tenemos apetito y solo pensamos en dormir en cuanto lleguemos a casa.», declara una trabajadora de una fábrica de calzado de Ambur.

Todo esto en un contexto de ausencia de sindicatos y de discriminación por razones de género y casta. Prácticamente todo el personal pertenece a las castas registradas (Scheduled Casts) y a otros grupos socialmente marginados. Las mujeres quedan relegadas a puestos, como los de ayudantes o costureras a mano, relativamente poco cualificados y mal remunerados.

Además, fuera de las fábricas, miles de mujeres trabajan desde casa cosiendo zapatos. El informe ‘Las vidas tras tus zapatos’ retrata la situación de estas personas. Se trata de mujeres que están atadas a la casa por responsabilidades domésticas atribuidas socialmente en India, como ocurre en tantos otros países, pero que también necesitan ganarse la vida por sí mismas y para su familia. Sus condiciones de trabajo son todavía más duras que en las fábricas, ya que, sin contrato de trabajo, no tienen ninguna seguridad de poder trabajar, los precios a destajo son más bajos que en las fábricas y no tienen cobertura social ni sanitaria de ningún tipo.

No se trata de un tipo de producción artesanal. Estas mujeres no trabajan en pequeños talleres familiares que elaboran calzado siguiendo el sistema tradicional. El modelo de zapato, el número y lugar de las puntadas y el método de trabajo depende completamente de las indicaciones de la fábrica. Sin embargo no es la fábrica quien contrata directamente a las trabajadoras a domicilio, sino que estas obtienen el trabajo a través de intermediarios. «No podemos negociar con los intermediarios porque conocen a mucha gente que quiere trabajar y lo necesita de verdad. Así que si intento negociar por una o dos rupias más se irán a otra zona… repartirán (el trabajo) en otra zona donde alguien acabará realizando el trabajo», declara una trabajadora a domicilio en Ambur.

La campaña Cambia Tus Zapatos reclama que el sector tome las medidas adecuadas para garantizar el trabajo decente en los principales países productores de calzado y de cuero, como la India. «Las marcas de calzado deben investigar más allá de los proveedores directos y asumir responsabilidades sobre las condiciones de trabajo relacionadas con sus productos, sea en fábricas, talleres u hogares», declara José Luis Mariñelarena, coordinador de la campaña en el estado español.

Estos días, al tener que comprar zapatos, no deberían faltar las preguntas acerca del lugar de fabricación de los zapatos y las condiciones de trabajo en las que se han producido. La ciudadanía puede lanzar así el mensaje a la industria sobre la importancia de estas cuestiones desde el consumo, y puede apoyar las demandas de la campaña Cambia Tus Zapatos por una industria del calzado ética, sostenible y transparente.

 

 

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